crianza·lactancia

Salas de lactancia, ¿Sí o no?

A raíz de una conversación con amigas, me he decidido a traer aquí este tema del que se habla de vez en cuando, para que entre todas formemos debate y veamos  qué opinan realmente las madres sobre este tema.

Desde hace algunos años es habitual encontrar en centros comerciales, museos y demás locales públicos, unos lugares llamados “Salas de lactancia”. Estas salas suelen contar con un asiento para que la madre lactante se pueda acomodar ante la demanda de alimento de su hijo. Algunas tienen también un microondas, una pequeña mesita, espacio para “aparcar” el cochecito del bebé y un cambiador.

Y como en todo en la vida, hay quien está a favor de este tipo de salas y quien está completamente en contra. Ya se sabe que la libertad de uno termina donde empieza la de otro. Y aquí llega el conflicto.

Por un lado, hay madres que ven en estas salas el lugar idóneo para amamantar a sus hijos fuera de las miradas ajenas. Suele ser un lugar tranquilo (no siempre, en ocasiones en la sala hay sitio para más de una madre e incluso puede tener más funciones y esto ocasiona que se forme bastante revuelo), normalmente están decoradas con motivos infantiles e incluso a veces, tienen algún juguete o pantallas con dibujos animados.

Por otro lado, hay madres que ven en estas salas el lugar perfecto para seguir ocultando algo tan natural como la vida misma, lo que fomentaría el tabú que rodea a la lactancia. Además, y volvemos a esas otras funciones que a veces cumplen estas salas, es habitual que en el mismo espacio haya desde cambiadores, hasta pequeños inodoros para los niños más pequeños, lo que suele provocar que el lugar no siempre huela como nos gustaría. Y si tenemos en cuenta que amamantar es dar de comer a nuestros hijos, pues no es muy agradable.

¿Cómo veo yo las salas de lactancia desde mi experiencia?

Pues tengo el corazón dividido. Sobre todo los primeros meses de mi lactancia las utilicé siempre que pude. Al principio entre el pudor y las dificultades en la lactancia, me sentía más segura en un sitio tranquilo en el que, en cualquier caso, no me sentiría juzgada. Es cierto que, en algunas ocasiones me encontré con algunas de estas salas con unas condiciones higiénicas mejorables y en las que el ambiente estaba más que cargado por pañales sucios y papeleras llenas.

Poco a poco, fui cogiendo confianza y liberando mi lactancia. Empezó a no preocuparme si tenía que sentarme en un banco en la calle, si estábamos en un restaurante o si el hambre voraz de mi hija nos pillaba en mitad del Mercadona haciendo la compra. Al sentirme cómoda ya fuera de estas salas, la necesidad de utilizarlas fue cada vez menor. Hasta llegar a sólo utilizarlas cuando el cambiador está dentro de estas.

A día de hoy, tras 16 meses de lactancia, creo que aunque aún quede gente que no lo ve así, dar el pecho a la vista de todos, lejos de ser un acto provocativo, es más bien un acto educativo. Si los niños de hoy vuelven a ver que dar el pecho es lo normal, que niños mayores de tres meses también toman pecho y que es normal también, quizá el día de mañana, cuando les toque a ellos decidir la manera en la que alimentan a sus hijos, la lactancia materna será la opción con más peso y no al revés, lo que a la larga significará una mejor salud a nivel general.

¿Qué opináis vosotros de este tema? Me interesa conocer vuestra opinión y que hablemos sobre ello, ¡Os leo en comentarios!

6 comentarios sobre “Salas de lactancia, ¿Sí o no?

  1. Yo aún no he tenido que usar una pero lo tendré que hacer y yo lo veo más que se utiliza como pudor de que estás enseñando algo íntimo de ti a el qué dirán o las miradas. Pero si es verdad que sí las salas de lactancia están para la lactancia que no tengan una buena higiene tira un poco para atrás, porque es un momento en el que, como bien dices, es para alimentar al bebé/niñ@ y a nadie nos gusta comer en un lugar donde huele mal y dónde la higiene escasea.

    Me gusta

    1. Sí, al principio de la lactancia suele dar algo de pudor enseñar el pecho. Con el paso de los meses ese pudor se va (al menos a mi). Y sí, a nadie le gusta comer donde huele mal

      Me gusta

  2. Pues yo tengo una opinión bastante parecida. Con el mayor las usé más, sobre todo cuando era pequeño. No me apañaba todavía muy bien con las posturas y demás y agradecía la tranquilidad y el poderme sentar “cómoda “. Cuando creció y con el peque ya dejé de usarlas, barra libre de teta donde haga falta😂

    Me gusta

  3. Yo sólo la usé una vez cuando mi peque tenía 4 meses y fue en madrid, en mi ciudad no he visto y desconozco si hay pero en su momento lo agradecí por el frío que hacía. Yo no tengo ese pudor, me lo ha quitado el gordi y voy siempre con la teti fuera y a quien le moleste… que no me mire :).
    Muy interesante el post!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.